El Ministerio de Economía de la Nación oficializó las planillas de su esperado programa financiero para el tramo final del mandato de Javier Milei. El jefe de la cartera, Luis “Toto” Caputo, junto a su viceministro José Luis Daza y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, presentaron en el Microcine del Palacio de Hacienda una ambiciosa hoja de ruta técnica que busca cubrir vencimientos por más de USD 44.000 millones entre los años 2026 y 2027 sin la obligatoriedad de recurrir al crédito internacional tradicional. “No hay que demostrar que tenemos acceso a los mercados”, disparó Caputo, revelando que rechazó propuestas del exterior a tasas del 12,5% anual para priorizar un fondeo sustancialmente más económico y reducir el esfuerzo fiscal.
De acuerdo con el desglose pautado para el año 2026, las necesidades de financiamiento del Tesoro se ubicarán en los USD 19.200 millones. No obstante, la estrategia oficial proyecta recolectar fuentes de ingresos por USD 22.900 millones, lo que arrojaría un excedente neto de USD 3.700 millones. Dicho remanente funcionará como un “colchón financiero” (buffer) destinado a amortiguar las obligaciones del año electoral subsiguiente. El esquema de ingresos para 2026 se compone principalmente de compras previas de dólares al Banco Central (BCRA) por USD 6.700 millones, USD 6.000 millones en colocaciones dentro del mercado local, USD 4.000 millones en préstamos garantizados por organismos internacionales, USD 2.800 millones de otros multilaterales, USD 1.900 millones provenientes del FMI y USD 800 millones aportados por privatizaciones.
Uno de los hitos del anuncio fue la confirmación de las condiciones de los préstamos internacionales estructurados. El Tesoro cerró un desembolso de USD 2.000 millones respaldado por el Banco Mundial, con un plazo de seis años, tres y medio de gracia y una tasa del 6,3% anual; además de otra línea de USD 1.200 millones garantizada por el BID al 7,75% anual y diez años de plazo. Ambos montos ingresarán de forma inminente para afrontar el vencimiento de USD 4.385 millones en bonos Bonares y Globales. Como complemento, la Secretaría de Finanzas anticipó que la próxima semana abrirá la licitación para un nuevo título en dólares bajo legislación local, denominado AO29, con el que aspira a captar hasta USD 2.000 millones en la plaza interna.
Para el año 2027, las necesidades de financiamiento se elevarán a USD 24.900 millones. El plan estipula cubrirlas mediante el arrastre del “colchón” de USD 3.700 millones del período previo, compras de divisas al BCRA por USD 4.900 millones, nuevas emisiones locales por USD 5.000 millones, USD 4.200 millones de organismos internacionales, USD 1.700 millones del FMI, USD 1.500 millones derivados de privatizaciones y un préstamo de carácter bilateral por USD 2.000 millones que el Gobierno mantiene bajo estricta reserva. Pese al optimismo oficial y la inmediata reacción positiva del mercado —que empujó al Riesgo País a mínimos desde abril de 2018—, analistas del sector privado advirtieron que el plan se sostiene sobre supuestos exigentes, tales como la viabilidad de colocar deuda local en pleno año electoral y las presiones cambiarias remanentes por los compromisos del Bopreal.