Durante su exposición, Luque intentó deslindar responsabilidades alegando que el exfutbolista tomaba sus propias decisiones pese a su estado de salud. “Él estaba muy consciente de lo que hacía… no paraba de tomar alcohol”, afirmó el médico, quien se autodefinió como un “amigo” y profesional de confianza. Además, argumentó que su relación con Maradona cambió cuando la familia y los abogados decidieron que él no operara al Diez en su última intervención.
A las 11:30, y tras superar los intentos de la defensa por evitar su testimonio, Gianinna Maradona enfrentó al tribunal. La hija menor de Claudia Villafañe recordó con dolor los días previos al 25 de noviembre de 2020: “Lo llamé a Luque y le dije que estaba perdido en tiempo y espacio, lo veía bastante mal a mi papá”.
Gianinna calificó a Luque como “el rey de la manipulación” y confesó su decepción al conocer los audios donde el médico se refería a ellas de forma despectiva. “A mí me decía que yo le caía mejor que mi hermana, me prometía que iba a ver a mi papá todos los días. Es un gran actor”, sentenció.
Uno de los puntos más fuertes de la declaración fue la descripción del “cerco” que rodeaba a Maradona en su casa de Tigre. Gianinna relató cómo le cambiaban el número de teléfono al ídolo para que ellas no pudieran contactarlo y cómo, en su cumpleaños 59, fue empujada por allegados cuando intentó retirar a su padre de una mesa al verlo dormido y desorientado.
El juicio continuará en las próximas semanas con los testimonios de los efectivos policiales que ingresaron a la vivienda el día del deceso. El tribunal busca determinar si el equipo médico, que enfrenta penas de hasta 25 años de prisión, actuó con negligencia criminal al organizar una internación domiciliaria que la querella define como deficiente.