El vocalista y líder de Ke Personajes estuvo como invitado en el programa radial Perros de la Calle (Urbana Play), donde se prestó a una entrevista íntima con el conductor Andy Kusnetzoff para repasar su dura batalla contra las adicciones y el camino que lo llevó a transformarse.
Al ser consultado sobre sus inicios en el mundo de las drogas, el artista entrerriano ensayó una respuesta honesta, cuidando de no responsabilizar directamente a nadie de su entorno pero exponiendo la vulnerabilidad que lo empujó a ese laberinto. “Yo creo que fue por alguna necesidad, alguna falta que hubo, alguna búsqueda de llamada de atención. Esa tontera de búsqueda de llamada de atención puede a un ser humano condenarlo de por vida”, reflexionó Noir, visiblemente conmovido por los recuerdos.
En ese mismo sentido, el referente de la cumbia actual lanzó una cruda advertencia sobre los peligros de consumir sustancias: “Ahí es donde las almas se empiezan a perder, en esas decisiones tontas que lo condenan a uno para siempre a eso”.
“Llamé a todos los que fui”
Uno de los momentos más emotivos y profundos de la charla se dio cuando Kusnetzoff le preguntó si finalmente había logrado hallar la paz y encontrarse a sí mismo en medio de la vorágine de la fama. Emanuel apeló a una impactante metáfora psicológica para explicar cómo sanó las heridas de su historia.
“Sentí que pude despertar a un ser que tenía ganas ya, que estaba cansado de estar escondido. Había un Emanuel que ya quería salir; varios Emanueles de diferentes edades. Los pude como reunir, amigarlos y hacerlos hoy subirse a la cronología ordenada de un ser medianamente normal para hoy estar tranquilo y apoyar la cabeza en la almohada”, relató frente al silencio respetuoso de los integrantes del estudio.
Para cerrar la idea de su evolución interna, Noir concluyó con una frase que resume su reconciliación con el pasado: “Llamé a todos, a todos los que fui, y les dije: ‘Chicos, ahora estamos en esta’. Eso fue lo mejor que hice”. El músico remarcó que el verdadero quiebre en su recuperación llegó cuando logró integrar cada una de sus vivencias y dejó de pelear contra sus propios demonios.