Fassetta no es un desconocido en el entorno de la causa: es amigo íntimo de Claudio Barrelier y además era inquilino en la misma vivienda del barrio Cofico donde los investigadores suponen que se cometió el asesinato.
Un testimonio mediático antes de las esposas
Lo llamativo del caso es que, apenas unas horas antes de que la policía fuera a buscarlo, “Malandra” ofreció una serie de entrevistas televisivas a cara tapada. En esos descargos, el hombre buscó desligar al principal acusado y describió una relación de supuesta confianza entre la víctima y el agresor. “El tiempo que yo lo conocí a Claudio siempre fue una persona divertida, siempre con iniciativa. No era violento. Nunca fue agresivo. Con las mujeres se llevaba bien, tenía buen trato”, había declarado públicamente.
Asimismo, Fassetta relató cronológicamente cómo se enteró de la desaparición de la menor, asegurando que la madre de Agostina lo llamó desesperada a las 5 de la mañana para pedirle ayuda. Según su testimonio, él mismo cerró el kiosco donde trabajaba y salió con unos amigos a dar vueltas en auto para intentar localizarla. Al ser consultado sobre si Barrelier había participado de esa búsqueda, admitió que no lo hizo.
El detalle del acolchado y la estrategia de la defensa
Durante sus apariciones en la pantalla chica, Fassetta dejó trascender un dato que terminó sembrando más dudas que certezas. Explicó que el domingo por la mañana regresó a la vivienda de Juan del Campillo al 800 y entró a su habitación. “Habían puesto un acolchado color clarito en la cama donde yo dormía. La colcha que yo tenía el sábado al mediodía antes de irme era gris. Cuando volví, era otra, no la había visto nunca”, reveló. Tampoco obtuvo respuestas de Barrelier cuando intentó buscarlo en la cocina o por mensaje.
Tras confirmarse su detención, el abogado defensor de Fassetta, Eduardo Medina Allende, cuestionó la decisión adoptada por el fiscal Raúl Garzón y afirmó que su cliente cuenta con las pruebas necesarias para demostrar que no estuvo en la vivienda al momento del crimen. Según el letrado, la Policía ya secuestró los registros de las cámaras de seguridad de una panadería colindante a su lugar de trabajo, los cuales constatarían que el imputado permaneció cumpliendo sus tareas laborales hasta por lo menos las 4 de la madrugada de esa noche.
Mientras tanto, la Justicia cordobesa continúa con el análisis de los elementos secuestrados y la toma de testimonios para terminar de reconstruir las responsabilidades y el rol exacto que desempeñó cada uno de los involucrados en el doloroso final de la adolescente.