El resonante triunfo de la Selección Argentina ante Argelia en Kansas City, coronado por un triplete de Lionel Messi, desató una histórica revolución “celeste y blanca” que generó una movilización masiva sin precedentes en una ciudad poco habituada a las manifestaciones populares nocturnas de gran escala.
“Fue una invasión argentina celeste y blanca por toda la ciudad, impresionante”, describió con visibles signos de afonía Alejandro Cabero, un ciudadano comodorense que reside en el estado de Kansas y trabaja de manera directa con los productores agrícolas de la zona.
Cabero detalló que, tras la finalización del encuentro en el estadio, la marea de hinchas trasladó los festejos hacia un complejo teatral local para un multitudinario after party que concentró a más de 12.000 personas y se extendió de forma ininterrumpida hasta las 5:00 de la mañana.
Las estimaciones en los denominados fan fests y puntos de encuentro oficiales dieron cuenta de que la fisonomía de las tribunas estuvo compuesta en un 70% por ciudadanos argentinos que viajaron desde diferentes latitudes, mientras que el 30% restante se integró por fanáticos internacionales de origen norteamericano y de diversas nacionalidades, atraídos exclusivamente por la figura del capitán del conjunto albiceleste. El impacto sociopolítico del evento fue comparado por los medios locales con un “Super Bowl con esteroides”, transformando por completo la rutina de una comunidad que habitualmente finaliza su jornada pública antes de las 19 horas.
La magnitud de la sede mundialista atrajo figuras como Martín Palermo —en rol de comentarista técnico—, Sergio “Kun” Agüero, Carlos Tevez y la modelo Carolina “Pampita” Ardohain, quienes matizaron las transmisiones oficiales en el campo de juego. “Jamás en la vida tuvimos tantos millones de dólares de jugadores en Kansas City”, graficó Cabero, poniendo de relieve el estatus de polo de atracción que adquirió la localidad fronteriza durante la última semana.