Un particular hallazgo generó preocupación y desconcierto entre trabajadores rurales de la zona de Río Mayo. Francisco Quilodrán encontró cinco equinos muertos —tres yeguas y dos caballos adultos— en un campo ubicado aproximadamente a seis kilómetros de la localidad, en dirección al cruce hacia Ricardo Rojas y Alto Río Senguer informó Río Mayo 1935.
Según relató en diálogo con el periodista Raúl Oliva, de Radio Nacional, inicialmente creyó que una de las yeguas se encontraba echada porque podía estar por parir. Sin embargo, al acercarse comprobó que estaba muerta y que le faltaba un ojo. Al recorrer el sector encontró otros animales en condiciones similares, con faltantes de distintos tejidos blandos.
“Es la primera vez en mi vida que veo algo así”, sostuvo Quilodrán, quien aseguró que la escena también sorprendió a su padre y a otros trabajadores rurales a quienes mostró las fotografías y videos.
Lesiones que llamaron la atención
De acuerdo con la descripción realizada por el propietario, algunos de los animales presentaban ausencia de ojos, lengua, orejas y tejidos de la cabeza y el cuello. En determinados casos también observó lesiones en la zona genital.
Uno de los aspectos que más llamó su atención fue el estado de algunas de las zonas afectadas. Quilodrán las describió como similares a una quemadura o a un corte muy limpio.
“Es como que lo hubieran quemado”, expresó al intentar explicar el aspecto de los tejidos.
El trabajador rural aseguró además que no encontró sangre alrededor de los cuerpos, ni marcas que, desde su experiencia, permitieran atribuir inmediatamente las muertes al ataque de un puma.
“Uno se crió en el campo y sabe cómo matan los bichos”
Quilodrán sostuvo que conoce las marcas que dejan los depredadores porque durante años trabajó con animales y observó ataques de pumas sobre yeguas y guanacos.
“Uno se crió en el campo y sabe cómo matan los bichos”, afirmó.
Según explicó, tampoco encontró arañazos, lesiones características en el cuello ni huellas alrededor de los cadáveres. También le resultó llamativo que no hubiera evidencias claras de la presencia de zorros u otros carroñeros.
El comportamiento de los animales que permanecían en el lugar también despertó su atención. De acuerdo con su relato, los caranchos y otros animales que habitualmente se acercan rápidamente a los cadáveres no parecían haber intervenido sobre los cuerpos.
Uno de los caballos fue encontrado dentro de una acumulación de agua. Quilodrán contó que su perro bebió de ese mismo lugar sin presentar consecuencias y que otros equinos del campo continuaban con vida, por lo que tampoco pudo establecer una relación evidente con una eventual contaminación.


La aparición de otros testimonios
La difusión de las fotografías y videos llevó a Quilodrán a realizar consultas con familiares, trabajadores rurales y personas vinculadas al ámbito veterinario. Según contó, también recibió testimonios de personas de establecimientos cercanos que aseguraron haber encontrado anteriormente animales con faltantes similares en distintas partes del cuerpo.
Uno de los relatos provino de la zona de Lago Blanco, donde, según Quilodrán, le mencionaron casos de ovejas y capones que presentaban ausencia de orejas, lengua y otros tejidos blandos.
Hasta el momento, estos testimonios no permiten establecer una relación entre los distintos episodios ni determinar qué provocó las lesiones.
Los relatos sobre extrañas luces
El caso tomó una dimensión todavía más llamativa cuando comenzaron a llegar testimonios sobre luces inusuales observadas en el mismo corredor rural durante los días previos al hallazgo.
Quilodrán relató que personas que se dirigían hacia la planta de agua mineral Orizon habrían observado, entre diez y quince días antes, una luz durante las primeras horas de la mañana.
Según el testimonio que recibió, alrededor de las 8:40, cuando comenzaba a aclarar, los ocupantes de un vehículo divisaron una luz que describieron como similar a un “plato” y con una especie de cola.
“Cuando bajaron de la traffic para filmarla o sacar fotos, desapareció”, contó Quilodrán al reconstruir el relato.
También mencionó otros comentarios de personas que aseguran haber visto luces intensas durante la noche sobre sectores rurales. Sin embargo, no existen hasta el momento elementos que permitan vincular esas observaciones con la muerte de los animales.
Un caso sin explicación confirmada
Por ahora, la principal incógnita continúa siendo qué provocó la muerte de los cinco equinos y las particulares lesiones observadas en sus cuerpos.
Quilodrán sostiene que las características no coinciden con lo que conoce de los ataques de depredadores ni con la acción habitual de los carroñeros. Sin embargo, para determinar el origen de las lesiones y establecer la causa de muerte sería necesario contar con estudios veterinarios, particularmente una necropsia.
Mientras tanto, las imágenes y los testimonios continúan generando preguntas entre pobladores y trabajadores rurales de la zona. Las versiones sobre luces y otros fenómenos permanecen, por ahora, en el terreno de los relatos de quienes aseguran haberlos observado, sin evidencia que permita establecer una conexión con la muerte de los animales.