Cassinelli fue contundente al describir el estado del cuerpo del Diez al momento de la pericia. Según el profesional, Maradona presentaba un cuadro de anasarca (edema generalizado) con acumulación de líquidos en diversos órganos.
El corazón pesaba 503 gramos, cuando lo normal es entre 350 y 360 gramos. Además, presentaba coágulos adheridos a las paredes. Por otro lado, los pulmones registraron un peso de 700 gramos, casi el doble de lo habitual, debido a la presencia de agua. Finalmente observó un edema cerebral, derrame pleural bilateral y necrosis tubular aguda.
“Estos son indicios de una agonía prolongada, no súbita”, señaló el perito, quien estimó que el fallecimiento se habría producido entre las 9 y las 12 de la mañana de aquel 25 de noviembre de 2020.
Las decisiones médicas
La jornada también incluyó los testimonios de los médicos que atendieron a Maradona en el sanatorio Ipensa de La Plata semanas antes de su muerte. En este nuevo debate oral, la Fiscalía busca determinar la responsabilidad de los imputados, entre ellos el neurocirujano Leopoldo Luque.
Los peritos citados coincidieron en que, al momento de detectar el hematoma subdural, Maradona “no demostraba una emergencia quirúrgica” y que podría haber seguido en observación. Sin embargo, recalcaron que Luque fue quien impulsó la cirugía que finalmente se realizó en la Clínica Olivos, días antes de la cuestionada internación domiciliaria donde se produjo el deceso.