Este viernes, el impacto de la ceremonia inaugural de la Copa del Mundo 2026 continuó marcando la agenda global tras la inesperada controversia que rodeó la presentación de Shakira. La artista colombiana, encargada de encender el Estadio Azteca de Ciudad de México junto al nigeriano Burna Boy para interpretar “Dai Dai”, la canción oficial del certamen, quedó en el centro de los debates digitales debido a diversas teorías que surgieron de inmediato en las plataformas virtuales.
Mientras millones de fanáticos celebraban en directo su histórico regreso a los escenarios de la FIFA, algunos usuarios en X e Instagram instalaron rumores sobre la supuesta participación de una doble de riesgo en determinados fragmentos del show. En paralelo, otra ola de críticas apuntó de manera directa contra la apariencia física de la cantante de Barranquilla y especuló con un evidente uso de playback durante el despliegue coreográfico.
Lejos de alimentar las versiones o cruzarse en discusiones mediáticas, Shakira optó por responder de manera indirecta a través de sus canales oficiales de comunicación con un mensaje enfocado en los valores comunitarios que representa el torneo ecuménico. “Que este Mundial 2026 transcurra en paz y sea una fuente de alegría y unión para todos en el mundo”, expresó la intérprete, desactivando de forma elegante la escalada de la polémica.

En su descargo institucional, la cantante también aprovechó la exposición global para visibilizar la realidad de los sectores de la infancia que atraviesan situaciones de vulnerabilidad extrema. “Y, sobre todo, que recordemos a nuestros pequeños campeones que esperan oportunidades, como la educación, para que puedan triunfar en la vida”, remarcó la artista, cuyas declaraciones fueron tomadas por sus seguidores como un cierre definitivo al debate superficial de las redes.
Más allá de los cuestionamientos estéticos, la masiva presentación ratificó el histórico vínculo de Shakira con la mística de los mundiales tras sus pasos por Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. En esta oportunidad, la colombiana lideró una constelación de figuras latinoamericanas que incluyó a J Balvin, Maná, Belinda, Los Ángeles Azules y Danny Ocean, marcando el inicio formal de la primera cita futbolística organizada en conjunto por México, Estados Unidos y Canadá.