Barrelier y Andreani, ambos detenidos como sospechosos del femicidio de Agostina Vega.
En declaraciones a medios nacionales, la comerciante confirmó que el lunes 25 de mayo —a solo dos días de la desaparición de la menor y en la misma jornada en la que el automóvil fue descartado y abandonado en ese sector— atendió a Soledad Andreani y al presunto femicida Claudio Barrelier. “Ella llegó, se bajó del auto y pedía unos materiales. Estaba en conversación telefónica en teoría con unos albañiles que estaban en la casa, e iba preguntando y me iba pidiendo”, relató la testigo, detallando que la sospechosa gastó cerca de $60.000 en efectivo.
El “pasamanos” de bolsas de cemento y un serrucho
De acuerdo con la declaración de la vendedora, mientras Andreani realizaba la transacción con total tranquilidad, Barrelier permaneció inicialmente arriba del vehículo. Sin embargo, debió descender ante la cantidad de bultos adquiridos: “Ella le hizo una seña para cargar las bolsas de material, porque eran como 15 de cinco kilos cada una. Obviamente bajó, abrió el baúl y las cargó”.
La ferretera describió la secuencia que quedó registrada en las cámaras de seguridad que hoy están en poder de la Justicia cordobesa. “Trabajo con una puerta de reja que está siempre cerrada. Abrí la puertita y empezamos a hacer un pasamanos de bolsas. Él recibía y cargaba en el baúl. Simplemente eso”, puntualizó. Lo que despertó las alarmas de los investigadores tras conocerse el testimonio es que, además de las bolsas de cemento, Andreani compró un elemento de corte específico: “Se llevó un serrucho. Dijo que era para podar un árbol porque la casa la tiene en obra”, precisó la comerciante.
“Totalmente relajada y alegre”
Uno de los puntos que más llamó la atención de las autoridades judiciales fue la actitud que exhibieron los imputados en los momentos posteriores al crimen y al presunto descarte del cuerpo en el descampado de Ampliación Ferreyra. Lejos de mostrar un comportamiento evasivo, la comerciante describió una escena completamente descontracturada.
“Pagó ella de contado, en efectivo. Estaba totalmente relajada, es más, estaba como re alegre, hacía chistes. Era un día totalmente descontracturado, estaba todo bien”, remarcó la testigo, añadiendo que ambos estaban bien vestidos y que Barrelier no intentó ocultar su rostro en ningún momento. No obstante, sí reconoció que le llamó la atención la insistencia de la mujer por averiguar valores de múltiples artículos de construcción de forma simultánea: “Me sorprendió que me preguntaba muchas cosas… Todo junto, muchos precios, si tenía tal cosa y cuánto salía”.
La fiscalía analiza ahora si el cemento y el serrucho formaron parte del intento logístico para ocultar de manera definitiva los restos de la víctima antes de que el entramado fuera desarticulado por la policía.