Para muchos, el Día del Trabajador es una fecha de descanso, pero para la creadora de Dulce Bella, este 1° de mayo la encuentra en una situación completamente nueva y desafiante. Tras quedar desempleada hace un par de meses, decidió dejar atrás la seguridad del trabajo en comercio para animarse a emprender y, en paralelo, comenzar a ejercer su profesión de acompañante terapéutico.
El nacimiento de un sueño casero
“Me quedé sin trabajo y creo que estuve una semana pensando qué hacía. Para nosotros, no laburar no es una opción”, relató en diálogo con Del Mar Digital. Lo que comenzó como una forma de“zafar el día a día” cocinando junto a su madre, rápidamente se transformó en algo más grande cuando aparecieron los yogures caseros.
Para ella, este emprendimiento no es solo una fuente de ingresos, sino una prueba de amor propio: “Tiene una cuota de decir ‘yo puedo hacer esto’ o ‘me va a salir bien’. Es azar, pero por suerte mucha gente se copó y empezaron a llegar propuestas”.
El camino a la expansión
Actualmente, el proyecto se encuentra en una etapa de pleno aprendizaje. Entre redes sociales, nociones de nutrición e investigación de mercado, la emprendedora ya proyecta el próximo paso para Dulce Bella.
“Mi proyecto es investigar un poquito más para que me lo aprueben y poder expandirlo: ofrecerlos en kioscos o gimnasios, tener mis propias heladeras y llevar el producto a distintos lugares”, explicó con entusiasmo. Con el empuje de quien sabe que el trabajo es la única vía para salir adelante, Dulce Bella se abre paso como una nueva opción saludable y artesanal en la región.