Este domingo 16 de agosto se celebra el Día del Niño en Argentina, en el marco de un fin de semana largo por el feriado del lunes 17. Sin embargo, la fecha encuentra al sector juguetero atravesando un escenario complejo, con una nueva caída en las ventas y consumidores que priorizan opciones de menor precio.
Desde la Cámara Argentina del Juguete señalaron que las ventas de este año no superarían las registradas en 2025, lo que representaría el cuarto descenso anual consecutivo. A su vez, durante el primer semestre de 2026 el sector acumuló una caída del 10%.
En cuanto a los precios, los juguetes más vendidos se ubican alrededor de los $25.000, mientras que los productos de alta gama pueden alcanzar los $50.000. Frente a este panorama, comercios, supermercados y entidades bancarias implementaron promociones, descuentos de hasta el 40% y alternativas de financiación en cuotas para estimular las compras.
Crecen las compras online
El comercio electrónico aparece como uno de los pocos indicadores positivos para el sector. Según datos de Tiendanube, las compras en tiendas de juguetes crecieron un 49% durante los 15 días previos al Día del Niño, con un ticket promedio de $78.843.
Entre los productos más buscados durante esta temporada se encuentran los juguetes didácticos, juegos de mesa, bloques de construcción y artículos sensoriales, como squishies y fidgets.
Desde la industria también impulsan la campaña #QueremosJuguetes, con el objetivo de reivindicar el valor del juego físico frente al avance de las pantallas y las propuestas de entretenimiento digital.
Menor poder de compra y competencia internacional
Aunque el juguete continúa formando parte de las compras de muchas familias para esta fecha, el sector reconoce que los consumidores buscan alternativas más económicas para sostener la tradición de regalar.
Esta tendencia, sin embargo, no alcanza para compensar la pérdida de volumen que afecta a comercios e importadores. A esto se suma el crecimiento de las plataformas internacionales y del sistema puerta a puerta, que lleva a consumidores con mayor poder adquisitivo a realizar parte de sus compras en el exterior.
La combinación entre la menor capacidad de compra, el cambio en los hábitos de consumo y la competencia de las plataformas internacionales mantiene a las jugueterías tradicionales frente a un escenario desafiante.