Las ventas minoristas en las pymes bajaron 3,2% interanual en abril y acumularon una caída de 3,5% en el primer cuatrimestre del año. Respecto de marzo el retroceso fue de 1,3%, en un escenario donde retrocedieron seis de los siete rubros relevados. De esta manera, se completó un año de caída ininterrumpida.
Los datos surgen del último informe elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que volvió a mostrar un consumo fragmentado y sostenido por promociones, financiación y compras más chicas. El dato de abril además profundizó el deterioro frente a marzo, cuando la baja interanual había sido de 1,4%.
El rubro más golpeado fue bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con una caída interanual de 12,3%. Detrás quedaron perfumería, con un retroceso de 7,2%; ferretería y materiales para la construcción, con 4,2%; y textil e indumentaria, con 3,7%. Alimentos y bebidas también cerró con una baja de 3,1%.
Farmacia fue la única excepción. Las ventas del sector crecieron 6,1% interanual, impulsadas por el inicio de las campañas de vacunación y la mayor circulación de enfermedades respiratorias estacionales.
CAME también detectó que las ventas online realizadas por los comercios con local a la calle registraron un incremento interanual del 8% en abril y una suba intermensual del 0,7%. “Sin embargo, ese desempeño no logró compensar la contracción observada en el índice general de las ventas minoristas”, alertó.
Compras más chicas y prioridad para lo esencial
En alimentos y bebidas, el informe describió una demanda más enfocada en segundas marcas, compras diarias y productos fraccionados. “El uso de promociones bancarias y descuentos constituye la herramienta principal para sostener los niveles actuales de actividad”, señaló CAME.
La dinámica se repitió en otros sectores. En calzado y marroquinería, las ventas mostraron una caída más moderada, de 0,5%, aunque el informe detectó un aumento en la reparación de productos usados y una mayor búsqueda de precios. También crecieron las operaciones por canales digitales y las liquidaciones de stock.
En textil e indumentaria, el retraso de las bajas temperaturas se sumó a la pérdida de poder adquisitivo y condicionó el desempeño del mes. Los comercios apelaron a descuentos y financiación para acelerar la salida de mercadería estacional.
Construcción y hogar, entre los sectores más afectados
Los rubros vinculados al equipamiento del hogar y la construcción también volvieron a reflejar el freno del consumo y la inversión.
En bazar y muebles, CAME vinculó la caída de ventas con el “estancamiento de los ingresos” y la competencia externa. El informe también advirtió que muchos consumidores postergaron renovaciones y concentraron el gasto en bienes básicos.
En ferretería y materiales eléctricos y de la construcción, la entidad asoció la baja de 4,2% a la paralización de la obra pública y a la desaceleración de proyectos privados. Según el relevamiento, la demanda se concentró en arreglos y refacciones menores, mientras crecieron los problemas de morosidad y cayó la capacidad de acopio.
Proyecciones
Aun con el retroceso en las ventas, el informe mostró una mejora moderada en la percepción de los comerciantes sobre la situación actual. El 53,3% aseguró que su situación se mantiene estable respecto del año pasado, mientras que el 39,6% dijo estar peor. En marzo, esa proporción había sido de 42,2%.
Las expectativas hacia adelante, sin embargo, siguieron marcadas por la cautela. Casi la mitad de los encuestados por CAME, el 49%, proyectó que dentro de un año la situación seguirá igual. Solo el 37,2% espera una mejora y el 58,7% consideró que este no es un buen momento para invertir.