La administración de las Islas Malvinas emitió una respuesta oficial tras la filtración de informes que sugieren un posible retiro del apoyo diplomático de Estados Unidos al Reino Unido en el histórico conflicto de soberanía.
A través de un portavoz, las autoridades del archipiélago señalaron que el principio de autodeterminación constituye un derecho fundamental respaldado por la Naciones Unidas, en referencia al artículo 1 de su carta fundacional. Desde esa perspectiva, defendieron el vínculo político con la corona británica.
La reacción surge luego de que trascendiera un correo interno del Pentágono, revelado por agencias internacionales, en el que se analiza la posibilidad de revisar el respaldo a territorios de ultramar europeos como herramienta de presión dentro de la OTAN.
En ese marco, las autoridades isleñas recordaron el referéndum realizado en 2013, en el cual la amplia mayoría de los votantes optó por mantener el estatus de territorio británico, con una participación superior al 90% del padrón.
Además, expresaron confianza en el compromiso asumido por Londres, al sostener que el Reino Unido continuará defendiendo el derecho de los isleños frente a eventuales cambios en la política exterior estadounidense.
Desde el gobierno británico, el primer ministro Keir Starmer, a través de un vocero de Downing Street, reafirmó que la posición sobre la soberanía “no ha cambiado” y que el derecho de autodeterminación de los habitantes del archipiélago es prioritario.
Por su parte, el canciller Pablo Quirno rechazó la postura británica y calificó la situación como un escenario colonial vigente desde 1833. En la misma línea, el presidente Javier Milei ratificó el reclamo histórico de la Argentina sobre las islas, en un contexto internacional que vuelve a colocar la cuestión Malvinas en el centro de la agenda diplomática.