Foto: Mil Patagonias
El funcionario explicó que ya se logró consolidar un camino de acceso hacia el sector superior del cerro, lo que permite iniciar las tareas de intervención en las grietas detectadas. “Fue un trabajo importante poder llegar con maquinaria a un lugar que estaba muy deteriorado y sin uso desde hace años”, indicó.
Según detalló, los trabajos consisten en el relleno de grietas con el mismo material del terreno, evitando sumar peso adicional que pueda agravar la inestabilidad. El objetivo principal es impedir el ingreso de agua en profundidad, favoreciendo su escurrimiento superficial hacia desagües naturales.
Ostoich advirtió que se trata de una tarea compleja debido a la magnitud de las grietas, algunas de las cuales superan los 15 o 20 metros de profundidad. “Hay sectores de difícil acceso y otros directamente imposibles, pero cada grieta que logramos tapar reduce el riesgo”, señaló.
Las intervenciones se realizan con equipamiento liviano y bajo estrictas medidas de seguridad, tanto para los operarios como para evitar generar nuevas inestabilidades en el terreno.
El funcionario remarcó que estas acciones son medidas paliativas recomendadas en informes preliminares técnicos y no implican una solución definitiva. En ese sentido, indicó que el estudio final que determinará el nivel de estabilidad del cerro estaría disponible en aproximadamente dos meses.
Asimismo, explicó que se priorizó este sector por la cercanía con viviendas, lo que representa un mayor nivel de riesgo potencial. “Tenemos un barrio abajo y debemos actuar para reducir las posibilidades de complicaciones”, afirmó.
Finalmente, Ostoich sostuvo que la situación de inestabilidad persiste y que, por el momento, no se solicitarán nuevas medidas a los vecinos, aunque se mantiene el seguimiento constante y la comunicación con la comunidad.