La medida, que solo garantizará guardias mínimas y atención de urgencias, surge como respuesta a lo que consideran una propuesta salarial “insuficiente” frente al contexto inflacionario.
“Un 3% de aumento es un atentado al salario”
Juan Agustín Tejerina, representante del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia, fue contundente en diálogo con La Tribuna por Radio del Mar: “Consideramos que el aumento que propuso el Gobierno es insuficiente. Un 3% atenta contra nuestros salarios y hoy a cualquier profesional le conviene más trabajar en el privado que en el público”.
Tejerina alertó sobre el vaciamiento del sector estatal: “Hay un déficit importante de profesionales que impide brindar un buen servicio. Tenemos una carga laboral mayor, salarios que apenas cubren la canasta básica y, encima, tenemos que lidiar con la hostilidad de la gente que también está cansada por el contexto económico”.

Ruidazo y convocatoria a la comunidad
Para este martes, los trabajadores autoconvocados del Hospital Regional realizarán un “ruidazo” en las puertas del nosocomio. La invitación se hizo extensiva a toda la comunidad, entendiendo que la crisis de salud afecta a todos los ciudadanos.
“No es nuestra intención frenar el servicio, pero es la única manera de ser escuchados. Queremos que la comunidad sepa que estamos luchando por un sueldo digno y por condiciones que nos permitan atenderlos como corresponde”, expresó el referente.
El impacto del recorte nacional
Desde el sector también manifestaron su preocupación por el recorte de medicamentos desde Nación. “La provincia se va a tener que hacer cargo de medicamentos que antes enviaba Nación. Hay enfermedades que, sin esa medicación, derivan en ACV u otros problemas graves que terminarán generando un gasto mayor al sistema de salud provincial”, advirtió Tejerina.

La lucha va más allá del aumento salarial, en palabras de Tejerina: exigen el pase a planta de aquellos compañeros que sostienen el sistema bajo condiciones de precarización, el pago de deudas históricas como la trienal y el arancelamiento, y el derecho a sentarse en una mesa de negociación real, donde su voz tenga peso para definir paritarias que garanticen un sueldo digno y frenen el éxodo de médicos hacia el sector privado.