En medio de una serie de amenazas a instituciones educativas que se replicaron en distintas provincias, la especialista en gestión educativa Viviana Postay advirtió sobre la complejidad del fenómeno y la necesidad de abordarlo con seriedad y de manera integral. “Es algo novedoso para las escuelas argentinas, y como todo fenómeno nuevo requiere ser tratado con cautela”, sostuvo en diálogo con La Tribuna por Radio del Mar.
Postay explicó que se trata de un problema “compuesto”, que combina la viralización de desafíos en redes sociales con dinámicas más profundas vinculadas a comunidades digitales. En ese sentido, señaló la presencia de retos que circulan en plataformas como TikTok, así como también la influencia de espacios más cerrados asociados al consumo de contenidos violentos.
“Son situaciones que generan miedo y activan protocolos en las escuelas, pero también hay que entender cómo se propagan. Una pintada o un mensaje puede ser tomado como ‘broma’, pero dispara pánico en toda la comunidad”, explicó.
La especialista remarcó que estas conductas no son inofensivas. “Todo lo que implique generar temor en la población está tipificado como delito, incluso si se origina en contextos juveniles”, indicó, y agregó que este tipo de hechos puede derivar en consecuencias legales, como allanamientos o detenciones.
En su análisis, también alertó sobre el rol de ciertas comunidades digitales que “glorifican la violencia” y funcionan como espacios de pertenencia para adolescentes. “Van escalando en niveles de participación, desde mirar contenido hasta compartirlo, y en los casos más extremos, la idea de convertirse en perpetrador”, explicó.
En ese marco, subrayó la importancia del acompañamiento adulto y cuestionó la falta de control sobre el uso de dispositivos. “No es normal que un chico pase toda la noche con el teléfono. Así como sabemos dónde está cuando sale, también deberíamos saber qué hace en el entorno digital”, planteó.
Postay insistió en que el abordaje no puede recaer únicamente en las escuelas. “Los docentes no son especialistas en ciberseguridad ni pueden detectar todo. Esto requiere un trabajo conjunto entre familias, instituciones y el Estado”, sostuvo.
Finalmente, llamó a fortalecer el diálogo con los adolescentes y a prestar atención a cambios en sus conductas o discursos. “No se trata de generar pánico, pero sí de estar atentos. Es una problemática que combina lo social, lo digital y lo emocional, y que necesita ser abordada con responsabilidad”, concluyó.