Debido a la fuerte carga política y emocional que rodea este enfrentamiento, profundamente atravesado por el recuerdo de la Guerra de Malvinas, las autoridades de la FIFA y las fuerzas de seguridad de los Estados Unidos diseñaron un drástico plan de contingencia. La medida más restrictiva y que ya genera polémica entre los simpatizantes albicelestes es la prohibición absoluta del ingreso de banderas, pancartas o insignias con alusiones a las islas.
El riguroso operativo técnico fue coordinado de urgencia tras una cumbre de alta seguridad realizada este lunes entre los organizadores del certamen, la FIFA y representantes ministeriales de ambos países. “Habrá un refuerzo policial integrado por agentes del estado de Georgia y personal de seguridad privada; en total serán 1.600 efectivos”, puntualizó de manera oficial la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva. El volumen de agentes asignados al Mercedes-Benz Stadium responde a la categorización del partido como un evento de “alto riesgo” internacional.
Para mitigar posibles focos de conflicto en las inmediaciones del imponente estadio de Atlanta, la organización dispuso corredores e ingresos diferenciados para las parcialidades. Los simpatizantes de la Selección Argentina deberán ingresar de forma obligatoria por la puerta número 4, mientras que el público británico hará lo propio por el acceso número 3. Sin embargo, las autoridades manifestaron su preocupación debido a que las entradas fueron adquiridas de manera global y sin filtros de nacionalidad, lo que provocará inevitablemente que ambas hinchadas compartan sectores mezclados en las tribunas.
Las prohibiciones dentro de los anillos de control no solo afectarán al color de la tribuna, sino que se mantendrá una política de tolerancia cero para el ingreso de botellas de vidrio, objetos contundentes o cualquier elemento considerado provocativo hacia el rival. El Gobierno nacional busca evitar a toda costa desmanes que empañen la campaña del conjunto comandado por Lionel Scaloni. Para ello, los controles biométricos y de tickets en los accesos principales de la ciudad norteamericana se verán duplicados durante toda la jornada del partido.
Finalmente, la funcionaria de la cartera de Seguridad confirmó que el programa de derecho de admisión internacional ya arrojó los primeros sancionados de la hinchada argentina en suelo norteamericano. Hasta el momento, un total de 13 personas fueron fehacientemente identificadas por intentar ingresar a los estadios con entradas falsificadas o por tratar de eludir de forma violenta los vallados de contención. Los infractores recibieron una penalización inmediata que les prohíbe la entrada a cualquier partido restante del Mundial y que se hará extensiva a las canchas del fútbol argentino.