El horror del caso de Gisèle Pelicot en Francia fue solo la punta del iceberg. Una profunda investigación liderada por las periodistas Saskya Vandoorne, Niamh Kennedy y Kara Fox para la cadena CNN puso al descubierto una infraestructura digital dedicada a la “normalización” del abuso sexual. Bajo nombres como “Rape Academy” (Academia de la Violación), cerca de mil hombres operaban en grupos cerrados de Telegram, pero el alcance de su material es infinitamente mayor.
La red de la “normalidad”: profesionales y padres de familia
Lo que más impactó a las investigadoras es el perfil de los implicados. Al igual que en el caso Pelicot —donde los acusados incluían desde periodistas y concejales hasta enfermeros y jubilados—, esta red global está integrada por hombres de todas las clases sociales, países y profesiones. No responden al estereotipo del “monstruo” solitario; son maridos, novios y padres de familia que utilizan su entorno de confianza para drogar a sus parejas y registrar los abusos.
Si bien el grupo central de la “academia” en Telegram contaba con unos mil miembros, la distribución de sus crímenes alcanza cifras astronómicas. La investigación detectó que el sitio web Motherless, una de las plataformas de pornografía más grandes y polémicas del mundo, funciona como el principal repositorio de estos videos.
Solo este portal recibe cerca de 62 millones de visitas mensuales, y es allí donde los contenidos bajo etiquetas como #eyecheck (revisión ocular) o #sumisiónquímica acumulan millones de visualizaciones. Este tráfico masivo demuestra que existe una audiencia global que consume y, en muchos casos, financia estos ataques mediante el uso de criptomonedas para acceder a material exclusivo o retransmisiones en vivo.
El macabro ritual del #Eyecheck
La práctica del #eyecheck se convirtió en el sello de esta comunidad. Consiste en grabar el momento en que el agresor levanta los párpados de la víctima inconsciente para demostrar que las drogas han hecho efecto y que la mujer no tiene capacidad de reacción. Este acto de validación entre los miembros de la red evidencia el nivel de deshumanización al que llegan estos grupos, protegidos por el anonimato de servidores ubicados principalmente en Europa y Estados Unidos.
Las periodistas advierten que el fenómeno es una emergencia de seguridad global. Al ser agresiones cometidas mayoritariamente dentro del hogar por personas del círculo íntimo, miles de sobrevivientes podrían estar siendo víctimas de estos ataques de forma sistemática sin siquiera sospecharlo.