Ante el fiscal Gerardo Pollicita, Feijoo (quien articuló la compraventa del departamento en la calle Miró) detalló que el valor real de la inversión fue superior al declarado, debido a una deuda pendiente por obras de infraestructura.
Según el testimonio, el precio de compra acordado con el anterior dueño fue de USD 200.000, pero el estado del inmueble requirió refacciones por otros USD 65.000. Feijoo aseguró que Adorni entregó USD 30.000 en efectivo y que el resto se cubrió con una hipoteca. Sin embargo, la sorpresa llegó cuando afirmó que los USD 65.000 de los arreglos se mantienen como una deuda “acordada de palabra”, sin plazos de devolución ni contratos firmados.
Esta revelación alimenta las sospechas sobre la transparencia de la operación, ya que las vendedoras (dos jubiladas que se dedican al negocio inmobiliario) otorgaron además una hipoteca de USD 200.000 al funcionario nacional con beneficios inusuales: plazo de un año y tasa de interés cero.
La Justicia no solo investiga el piso de Caballito. El fiscal Pollicita ya citó para los próximos días a contratistas y expropietarios de una vivienda en el country Indio Cua, registrada a nombre de la esposa de Adorni, Bettina Angeletti. Se busca determinar si los costos de construcción y mantenimiento de estas propiedades coinciden con los ingresos declarados por el jefe de Gabinete.
En las audiencias previas, corredores inmobiliarios indicaron que el departamento de Caballito se ofreció inicialmente a USD 375.000, un valor muy lejano a los montos que finalmente quedaron plasmados en la escritura, lo que refuerza la hipótesis de una posible subvaluación o beneficios injustificados.