Un impactante y cinematográfico operativo policial terminó con la captura de dos hombres acusados de haber asesinado a un jubilado de 75 años durante un brutal asalto en la ciudad de Rosario. Lo que más sorprendió a los efectivos de la Policía de Investigaciones (PDI) fue el insólito escondite que utilizaba uno de los prófugos para evadir la Justicia: permanecía oculto dentro de un pozo subterráneo diseñado especialmente debajo del piso de su propio dormitorio.
El allanamiento se llevó a cabo en una vivienda ubicada sobre la calle Avellaneda al 4900. Mientras los agentes revisaban minuciosamente una habitación situada en el fondo de la propiedad, les llamó la atención un cerámico flojo en el suelo. Al levantarlo, descubrieron una excavación de 1,70 metros de profundidad. En el interior de la fosa se encontraba agazapado el sospechoso, de apellido Moreyra, quien inmediatamente quedó bajo custodia junto a un segundo cómplice que también fue atrapado en los alrededores.

Ambos sujetos eran intensamente buscados por el homicidio de Ercilio Abel Centurión, un vecino de 75 años que fue atacado el pasado 26 de marzo en su domicilio de la avenida Francia al 4800, en el barrio Plata. De acuerdo con la hipótesis principal que manejan los investigadores, los delincuentes engañaron al jubilado en la vereda con la falsa excusa de ofrecerle un servicio para podar un árbol. Una vez que lograron que la víctima les permitiera el ingreso a la propiedad, lo emboscaron con fines de robo.
Aquel día, cerca de las 18:30 horas, personal del Comando Radioeléctrico acudió al lugar tras recibir un llamado de alerta al 911. Al ingresar a la vivienda se encontraron con el peor escenario. Los informes médicos preliminares confirmaron posteriormente que Centurión falleció en el acto a causa de una asfixia mecánica producida por sus atacantes, un ensañamiento que ahora, tras el increíble hallazgo de la fosa oculta, empieza a encontrar su camino hacia la resolución judicial.