En diálogo con La Tribuna por Radio del Mar, la doctora en Psicología Clínica Silvia Papuchado analizó el impacto que dejó la pandemia en la salud mental, el aumento de los consumos problemáticos y las modificaciones que se debaten en el Congreso sobre la Ley Nacional de Salud Mental.
Papuchado, quien además es vicepresidenta del capítulo de Políticas Públicas de la Asociación Argentina de Psiquiatría y Salud Mental, aseguró que el escenario posterior a la pandemia mostró un incremento “absolutamente notorio” de cuadros de ansiedad, ataques de pánico, depresión y adicciones.
“El encierro hizo que muchas personas se encontraran con lo mejor de sí mismas y otras con lo peor. Hubo muchísima ansiedad, depresión y consumos de todo tipo, no solo drogas, sino también alcohol, medicamentos, juego online y compras compulsivas”, explicó.
En ese sentido, sostuvo que la situación se agravó a nivel mundial y señaló que “una de cada cuatro personas tiene algún tipo de trastorno de salud mental”, aunque aclaró que muchos casos pueden abordarse con tratamientos ambulatorios y acompañamiento profesional.
Durante la entrevista, Papuchado también se refirió a las dificultades que enfrentan las familias para intervenir ante casos graves de salud mental y cuestionó algunos puntos de la actual Ley 26.657.
“La ley no impide las internaciones involuntarias, pero sí las complejiza mucho. Hoy se exige una situación de riesgo cierto e inminente, y eso muchas veces deja a las familias sin herramientas para actuar antes de que ocurra una tragedia”, indicó.
En ese marco, explicó que una de las modificaciones que se analizan en el Congreso apunta a reemplazar el concepto de “riesgo cierto e inminente” por el de “riesgo grave y próximo”, contemplando el contexto y los antecedentes de la persona.
“La idea es poder ayudar antes de que alguien llegue al límite, porque muchas personas con patologías graves o consumos problemáticos no tienen conciencia de enfermedad”, afirmó.
Papuchado también remarcó el crecimiento de las adicciones vinculadas a las pantallas, el juego online y el consumo de medicamentos adquiridos sin control médico.
“Hoy todo es mucho más accesible. Antes alguien tenía que salir de su casa para ir a un casino; ahora puede apostar desde el celular. Incluso menores de edad están jugando online”, alertó.
Por último, la especialista defendió la necesidad de mantener hospitales especializados en salud mental y explicó que los pacientes psiquiátricos requieren espacios específicos de atención y tratamiento.
“La idea no es eliminar los hospitales psiquiátricos, sino complementarlos con áreas de salud mental en hospitales generales. Hay patologías graves que necesitan instituciones especializadas”, concluyó.