“Estamos esperando todos la declaración jurada”, disparó la Vicepresidenta de forma directa al salir de la Catedral santafesina, respecto de las explicaciones patrimoniales que debería presentar el ministro coordinador.
Homenaje familiar y distancia de las internas
El viaje de Villarruel a Rosario tuvo un motivo estrictamente personal: participar de una ceremonia religiosa en memoria de su padre, Eduardo Villarruel, exteniente coronel del Ejército y veterano de la Guerra de Malvinas, al cumplirse cinco años de su fallecimiento. El acto, que se desarrolló al mediodía en una Catedral de Buenos Aires, contó con un círculo muy reducido de asistentes y fue presidido por el párroco local.
Ante la insistencia de las preguntas de la prensa respecto de los cruces dentro del Poder Ejecutivo, la titular del Senado buscó eludir confrontaciones directas pero ratificó su postura de cara a la gestión diaria. “Yo me manejo con mucho respeto hacia todos los sectores. La convivencia en sociedad debe ser con respeto. Si a mí me llegaran a faltar el respeto, igualmente no respondería con faltas de respeto”, sostuvo ante los cronistas apostados en el lugar.
“Hablo por mi labor en el Senado”
Villarruel también deslindó responsabilidades sobre las explicaciones que deba dar la administración central sobre el rumbo político o los ruidos internos del oficialismo, sugiriendo que esas respuestas deben surgir del propio presidente de la Nación, de su hermana Karina Milei o de los propios implicados en las polémicas.
“Yo no participo de ninguna pelea. Desarrollo mi labor en el Senado y hablo por mis hechos, que son dirigir la Cámara alta y ahorrar el dinero de los argentinos”, concluyó de forma tajante.