La pesquisa, dirigida por la fiscal general Verona Dagotto y la procuradora Andrea Serer, reveló una red que no solo se dedicaba a la caza, sino también a la presunta comercialización de carne silvestre.
Los procedimientos, ejecutados con el apoyo de la Policía Rural, arrojaron resultados contundentes. Entre los elementos secuestrados se encuentran:
- Armamento: Fusiles equipados con miras telescópicas y diversas armas de fuego de alto calibre.
- Logística: Vehículos y teléfonos celulares que serán peritados.
- Evidencia biológica: Prendas de vestir con manchas de sangre y cerca de 300 kilos de carne de guanaco, gran parte de ella ya fraccionada y conservada en frío para su venta.
Policías bajo la lupa
Uno de los puntos más sensibles de la causa es que dos de los investigados pertenecen a la fuerza policial. Según indicaron fuentes judiciales, entre las pruebas incorporadas existen publicaciones en redes sociales donde los implicados exhibían armas y vestimenta con rastros compatibles con la actividad furtiva.
La investigación continúa en etapa preliminar, mientras se analiza la evidencia digital de los celulares secuestrados para determinar el alcance de la red de comercialización y las responsabilidades penales de cada involucrado.