En el Día del Canillita, que se celebra cada 7 de noviembre, Del Mar Digital dialogó con Eduardo, un histórico vendedor de diarios de Comodoro Rivadavia. Desde su puesto habitual en la esquina de Lisandro de la Torre y Polonia, repasó sus años de trabajo, las anécdotas del oficio y los cambios en la venta de diarios.
Eduardo lleva gran parte de su vida vinculado a la venta de diarios y tiene una relación especial con Diario Crónica. Su jornada comienza a las seis de la mañana, cuando llega a su lugar habitual y donde los vecinos lo reconocen y acercan a comprarle el ejemplar del día.
“Es un lugar ya clásico, ese es mi laburo fijo”, contó. Además, explicó que la relación con sus clientes es fundamental en su trabajo, donde conoce a quienes pasan habitualmente y siempre busca cuidar ese vínculo.
Un oficio que cambió con los años
A lo largo de su trayectoria, Eduardo atravesó el frío, el viento y las largas jornadas en la calle y estos forman parte de sus recuerdos como canillita.
Pero, también destacó la caída en la venta de diarios. “Bajó mucho la venta”, reconoció y actualmente explicó que vende menos ejemplares que en otras épocas y que el movimiento dependerá del momento del mes: señala que disminuye la venta antes de cobrar los sueldos y recuperarse cuando reciben sus ingresos.
El diario de papel, una parte de su historia
Cuando habla de Diario Crónica, Eduardo no duda: “Toda la vida fue Crónica”. Su vínculo con el diario va más allá de la venta de ejemplares. A lo largo de los años conoció a distintas generaciones de trabajadores y construyó una relación con quienes forman parte de su historia.
El trabajo que comienza durante la noche
El Día del Canillita, además, recupera a aquellos que comparten los diarios en papel a los vendedores. Jorge es distribuidor de Diario Crónica y trabaja durante la noche preparando y entregando los ejemplares a los canillitas que esperan para comenzar su jornada.
Su vínculo con el ofició también tiene su historia. Explicó a Del Mar Digital que comenzó a vender diarios cuando tenía 11 años y que, con el paso del tiempo, paso a desempeñarse en la distribución.

Jorge también fue testigo de los cambios que atravesó el sector con el avance de los medios digitales y reconoció que la venta de diarios en papel disminuyó considerablemente. Sin embargo, destacó la importancia de que la edición impresa siga vigente: “Gracias a Dios sigue el papel, sigue el papel. Que siga”, expresó.
Además, valoró el trabajo de los canillitas que continúan en las calles y mantienen sus puestos de venta, muchos de ellos con clientes que los acompañan desde hace años. “Yo no soy más que ellos. Soy igual que ellos y yo anduve en la calle igual”, recordó.
En un nuevo Día del Canillita, los testimonios permiten acercarse a tareas que muchas pasan inadvertidas, pero que forman parte de la identidad de los barrios: la de quienes salen cada mañana a la calle para acercar las noticias a sus lectores.