El consumo de carne vacuna en el mercado interno tocó su piso más bajo en más de 20 años al ubicarse en un promedio anualizado de 46,3 kilos por habitante durante julio de 2026. La cifra representa una caída del 9,4% en comparación con el mismo mes del año previo, lo que equivale a un retroceso de 4,8 kilos anuales por persona, según consignó el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
La retracción del mercado local se da en un contexto de fuerte caída en la disponibilidad de animales para la faena. Durante el período enero-julio de 2026 se procesaron 7,09 millones de cabezas de ganado bovino, lo que significó una baja del 9,8% respecto al mismo lapso de 2025. Solo en julio, la faena sumó 1,095 millones de ejemplares, exhibiendo un desplome interanual del 12,2%.
Desde la entidad empresaria explicaron que el fenómeno responde a una conjunción de factores climáticos y económicos. Las sequías de 2023 sumadas a posteriores inundaciones durante 2024 y 2025 afectaron el stock de hacienda, el proceso reproductivo del rodeo y el nacimiento de terneros.
A ello se añade la marcada distorsión de precios relativos en los mostradores: el titular de CICCRA, Miguel Schiariti, remarcó que con el costo equivalente a un kilo de carne vacuna los consumidores pueden adquirir hoy alrededor de cinco kilos de pollo o entre tres y tres kilos y medio de cerdo, impulsando una sustitución directa hacia opciones más accesibles.
En contraposición a la contracción del consumo doméstico, las ventas al exterior mostraron una dinámica favorable: entre enero y julio los embarques alcanzaron las 487.200 toneladas de carne, registrando un incremento del 8,8% interanual.