Tras el reciente escándalo en el recinto —donde sufrió una descompensación luego de que el neurocirujano Leopoldo Luque proyectara una foto de la autopsia en la morgue sin previo aviso—, Gianinna profundizó su ofensiva judicial. Ante los jueces, describió un escenario sistemático de abandono, manipulación y falta de información en torno a la polémica internación domiciliaria que derivó en el deceso del ídolo.
La hipótesis del “plan” y la mira en el entorno
Según consta en el expediente judicial, la familia argumenta que depositó su confianza absoluta en el equipo médico liderado por Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov, pero que las condiciones edilicias y asistenciales reales estaban ocultas para ellas.
Sin embargo, la estrategia de Gianinna ahora va más allá de los profesionales de la salud imputados. La heredera impulsa públicamente que la investigación se extienda hacia el núcleo que administraba los bienes y los contratos de su padre, señalando de forma directa al abogado Matías Morla y al empresario Víctor Stinfale. Para la querella, existió “un plan” coordinado en el cual terceras personas operaban detrás de escena, “manejando los hilos” tanto de las decisiones cotidianas como de los cuidados médicos de Diego.
Lejos de las antiguas disputas mediáticas familiares que caracterizaron la etapa posterior a noviembre de 2020, el juicio actual muestra un frente alineado con la fiscalía, donde Gianinna lidera presencialmente el reclamo para determinar las responsabilidades penales definitivas.