Tras cumplirse una semana del doble terremoto que sacudió al país caribeño, el último balance oficial emitido por las autoridades elevó la alarmante cifra de fallecidos a 2.295 personas, mientras que los heridos ya superan los 11.000. Paralelamente, estimaciones de Naciones Unidas y de las plataformas de búsqueda locales advierten que alrededor de 42.000 ciudadanos continúan desaparecidos, lo que hace prever que el impacto fatal de la catástrofe seguirá aumentando de forma exponencial.
La magnitud del desastre golpeó con especial dureza la región costera, obligando a transformar el puerto de La Guaira en una morgue improvisada. Allí se amontonan centenares de ataúdes y decenas de cuerpos a la espera de ser identificados por peritos forenses que realizan tareas contrarreloj. En paralelo, los centros de salud enfrentan una presión extrema debido al colapso generalizado de los servicios públicos, lo que motivó a las autoridades sanitarias a acelerar los entierros con el fin de neutralizar potenciales riesgos epidemiológicos.
Frente a la desolación reinante, los equipos de brigadistas internacionales y locales persisten en la búsqueda de sobrevivientes, entregando milagros en medio de la destrucción. Recientemente, un equipo de rescatistas de Jordania logró extraer con vida a un niño de 3 años que resistió casi seis días atrapado debajo de las estructuras colapsadas. En la misma zona fue localizado Hernán Gil, un vigilante que permaneció más de 30 horas confinado en el sótano del edificio donde cumplía funciones; el hombre recibió asistencia e hidratación a través de conductos estrechos durante el complejo operativo que permitió su liberación.
Ante la gravedad del escenario venezolano, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo en todo el territorio. El homenaje a la memoria de las víctimas comenzó a regir formalmente a las 18hs de este miércoles. A través de sus canales de comunicación oficiales, la mandataria remarcó que la prioridad absoluta de la administración del Estado se concentra en proteger la vida de los sobrevivientes, asistir a quienes residen temporalmente en campamentos transitorios y asegurar el abastecimiento en las áreas damnificadas.
Mientras los ministerios difundieron registros visuales de la jefa de Estado sobrevolando en helicóptero las zonas afectadas e inspeccionando hospitales, las disposiciones oficiales establecen que el pabellón nacional permanecerá izado a media asta en reparticiones públicas, delegaciones diplomáticas y bases militares. Al mismo tiempo, se dictaminó la suspensión total de actividades recreativas, culturales y deportivas, en señal de respeto hacia una población civil sumida en la incertidumbre y el dolor.