La pasión de Luján Leal de Ibarra por el espacio nació hace más de una década, en el living de su casa en Comodoro Rivadavia, cuando su hermano Juan le propuso ver Apolo 13. Tenía apenas ocho años, pero aquel “Houston, tenemos un problema” la marcaría para siempre. A partir de ese instante, la idea de viajar a la Luna y conocer el espacio dejó de ser una fantasía y comenzó a volverse un proyecto posible.
Hoy, a sus 22 años, Luján vive en Boulder, Colorado, a 11.000 kilómetros de su ciudad natal. En mayo se recibirá de ingeniera aeroespacial, una carrera que decidió estudiar en Estados Unidos ante la falta de una oferta similar en universidades argentinas. “Mis papás pensaron que se me iba a pasar, pero iba en serio”, recuerda.
Aplicó a nueve universidades y fue aceptada en tres. Finalmente eligió Boulder, donde estudian figuras clave de la industria aeroespacial estadounidense. Una beca de una fundación privada argentina cubre sus estudios, cuyo primer año cuesta unos 75.000 dólares.
Formación, desafíos y sueños orbitales
En su recorrido académico, Luján se especializó en astrofísica y obtuvo la licencia de piloto privado, un requisito clave para futuras misiones espaciales. Además, es ayudante de cátedra, embajadora de la carrera y parte del Space Grant de Colorado, un consorcio que trabaja en proyectos vinculados a la NASA.
Actualmente integra un equipo que desarrolla un pequeño satélite para detectar basura espacial. En Argentina también tuvo experiencia en INVAP, investigando blindajes para componentes electrónicos expuestos a radiación.
Su sueño mayor es claro: viajar a la Estación Espacial Internacional y realizar una caminata espacial. Aunque sabe que trabajar para la NASA requiere ciudadanía estadounidense, también contempla representar a la Argentina a través de la CONAE, aunque los costos de una misión pueden superar los 50 millones de dólares.
En agosto comenzará un posgrado en Estados Unidos, probablemente con la misma beca que la acompaña desde 2022. Planea especializarse en bioastronáutica, un área que estudia la vida humana en el espacio y que se encarga de guiar y asistir a astronautas durante sus misiones.
Entre dos mundos: la vida lejos de Comodoro
Instalada en Estados Unidos desde los 18 años, Luján construyó su vida en Boulder: su gata Gaara, sus amigos, la universidad y los proyectos que la vinculan cada vez más al universo espacial. Sin embargo, admite que extraña la sociabilidad argentina: “Allá no existe la sobremesa. Todo es eficiencia y productividad. Extraño nuestra manera de estar con otros”.
Aun así, su determinación es firme. Desde el living de su casa en Comodoro hasta los laboratorios donde se diseñan satélites, Luján sigue avanzando hacia el mismo objetivo: ver la Tierra desde afuera.
Fuente: INFOBAE