Durante la tradicional conferencia de prensa a bordo del avión papal, de regreso desde Guinea Ecuatorial a Roma, el pontífice aclaró que la Santa Sede no autorizará bendiciones formales para parejas homosexuales ni para aquellas en situación “irregular”.
El Papa fue preciso al distinguir entre las personas y las uniones: sostuvo que todas las personas pueden recibir una bendición de forma individual al finalizar una misa, pero rechazó la institucionalización de un ritual específico para las parejas. “La Santa Sede ya ha dejado en claro que no está de acuerdo”, sentenció, en lo que se leyó como un mensaje directo al cardenal alemán Reinhard Marx, quien recientemente había autorizado estas prácticas en Múnich.
Para León XIV, el debate sobre la sexualidad no debe ser el eje que divida a la institución. En su lugar, propuso que la Iglesia católica concentre sus esfuerzos en cuatro pilares:
- Justicia social.
- Igualdad.
- Libertad entre hombres y mujeres.
- Libertad religiosa.
Esta visión marca el perfil del nuevo pontificado de Robert Prevost, quien busca equilibrar la doctrina tradicional con una fuerte impronta en los problemas sociales globales, alejándose de las controversias que, según sus palabras, generan tensiones internas innecesarias.