Micaela no solo fue una referente con la camiseta celeste y blanca, sino que también brilló en el ámbito de clubes. Defendió con pasión los colores de San Lorenzo y GEBA en la liga local, y su talento la llevó a cruzar el océano para jugar en el Sassuolo de Italia, una de las ligas más competitivas del mundo.
Tras conocerse la noticia, las redes sociales se inundaron de mensajes de excompañeras, entrenadores y fanáticos. La recordaron no solo por su potencia en la cancha, sino por su calidad humana y el espíritu de lucha que mantuvo hasta el último día. “Lamentamos profundamente la pérdida y destacamos la fortaleza con la que enfrentó este último tiempo”, señaló la FeVA en su comunicado oficial.

Su fallecimiento genera una fuerte conmoción en un deporte que la vio crecer y convertirse en inspiración para las nuevas generaciones de jugadoras que hoy visten la camiseta nacional.