Apenas horas después de haber mantenido reuniones en la Casa Rosada con los legisladores oficialistas para abroquelar la estrategia parlamentaria, la agenda del Poder Ejecutivo sufrió un vuelco inesperado. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, canceló formalmente la presentación de su informe de gestión ante el Senado, la cual estaba fijada para el próximo jueves 2 de julio. La drástica determinación, confirmada de manera oficial, se produjo en un escenario de extrema paridad y tensión en la Cámara alta, donde los bloques opositores presionan para forzar una interpelación presencial del funcionario y activar los mecanismos destinados a una eventual moción de censura o remoción del cargo.
La sorpresiva baja del ministro coordinador llamó la atención en los pasillos del Palacio Legislativo debido a que había sido el propio Adorni quien, apenas doce días atrás, había anunciado con entusiasmo en sus redes sociales que asistiría al recinto comandado por Victoria Villarruel para responder los cuestionamientos de los senadores. No obstante, tras la finalización de los encuentros en tandas que el jefe de ministros lideró este martes en Balcarce 50 con el respaldo político de Karina Milei, se decidió desactivar la exposición con el fin de restarle una caja de resonancia pública a la oposición en medio de las investigaciones judiciales por presunto enriquecimiento ilícito que salpican al entorno del exvocero.
La suspensión de la visita parlamentaria destapó, además, un abanico de explicaciones cruzadas y fricciones latentes en la cúpula de La Libertad Avanza (LLA). La titular de la bancada oficialista en el Senado, Patricia Bullrich —quien no había participado de las cumbres de la tarde en Casa Rosada—, rompió el silencio al salir de una reunión con bloques aliados y se adjudicó la autoría intelectual de la estrategia defensiva. “Yo lo suspendí porque no tenía sentido hacerlo venir para que lo tengan ocho horas castigándolo en público; nadie quiere reconocerlo como jefe de Gabinete y no tiene sentido exponerlo a una carnicería”, argumentó de forma tajante la legisladora, buscando bajarle el precio a las especulaciones de debilidad.
En la vereda opuesta, colaboradores directos de la Jefatura de Gabinete ensayaron una justificación de índole estrictamente técnica para amortiguar el impacto de la cancelación. De acuerdo con fuentes del Gobierno, el equipo de Adorni se vio obligado a desestimar el viaje institucional ante la falta de envío de las preguntas escritas por parte de las bancadas opositoras. Explicaron que, al haber vencido el plazo reglamentario de cinco días hábiles sin que ingresaran los cuestionarios temáticos al sistema, las oficinas gubernamentales no pudieron dar inicio a la confección del documento base, por lo que adjudicaron la suspensión a una supuesta “falta de interés” de los propios legisladores de la oposición para escucharlo.