Un equipo interdisciplinario del Hospital Garrahan marcó un hito en la historia de la institución al realizar por primera vez una transfusión intrauterina. La práctica de alta complejidad se aplicó a un bebé de 26 semanas de gestación que presentaba un diagnóstico de anemia fetal severa y compromiso vital.
La paciente, proveniente de Tierra del Fuego, fue derivada al centro de salud con un embarazo de alto riesgo. Luego de un abordaje integral, los profesionales determinaron la necesidad de efectuar la intervención previa al nacimiento para prevenir complicaciones graves como insuficiencia cardíaca, daño neurológico o la muerte del feto.
Precisión técnica y trabajo en equipo
Para la realización del procedimiento, primero se llevó a cabo una cordocentesis —una punción guiada por ecografía en la vena del cordón umbilical— para analizar la sangre fetal y precisar el volumen requerido. Posteriormente, por esa misma vía, se transfundió sangre O negativo preparada para este tipo de intervenciones.
Actualmente, tanto la madre como el bebé evolucionan de forma favorable y permanecen bajo monitoreo estricto. “Realizamos una práctica de altísima complejidad que requiere la articulación de distintas especialidades. Participaron profesionales de Neonatología, Obstetricia, Cirugía General, Medicina Transfusional y Laboratorio”, destacó la Dra. Patricia Bellani, jefa de Neonatología del Garrahan.