El calendario legislativo para la reforma laboral ha sufrido una modificación estratégica. En medio de una jornada marcada por una multitudinaria movilización de la CGT en Plaza de Mayo, el oficialismo decidió dilatar los tiempos para profundizar las negociaciones con los bloques dialoguistas.
Apertura a modificaciones y nuevos plazos
Tras retomar el plenario de comisiones de Presupuesto y Hacienda, junto con la de Trabajo y Previsión Social, Bullrich confirmó que el debate se llevará a cabo durante las sesiones extraordinarias de febrero. La senadora destacó que el despacho se mantiene abierto a cambios, una señal clara hacia la oposición para destrabar el tratamiento.
El objetivo del Gobierno es claro: utilizar este mes y medio para garantizar un dictamen de mayoría. Para ello, la jefa del bloque violeta iniciará una intensa ronda de negociaciones que incluirá a la UCR, el PRO y bloques provinciales de Misiones, Salta, Tucumán, Santa Cruz, Chubut, Neuquén y Cambio Federal.
La medida se conoce en un clima de alta tensión social. La necesidad de reunir mayores consensos responde a la falta de números asegurados en el Senado y a la presión ejercida por los gremios, que rechazan gran parte de la propuesta original del Poder Ejecutivo.
Con este nuevo cronograma, el Gobierno apuesta a enfriar el conflicto directo con las centrales obreras y ganar margen de maniobra técnica para pulir el texto de la norma antes de llevarlo al recinto.