La investigación se realizó tras varias semanas de recolección de muestras y sedimentos, y los resultados sugirieron que el gas metano ha estado atrapado en el subsuelo oceánico por más de 20.000 años.
Ante esto, la hipótesis principal es que el derretimiento del hielo antártico provocado por el aumento de las temperaturas, está alterando la estabilidad del suelo marino y por ende facilitando la liberación el gas metano hacia la superficie.
El gas metano es un gas de efecto invernadero altamente potente, que tiene la capacidad de calentamiento global hasta 40 veces mayor que el dióxido de carbono. Por ello, en el escenario que se libere masivamente, agravaría la crisis climática y generaría diversas explosiones submarinas que luego provocarían deslizamientos de tierra y tsunamis de gran magnitud.
Cabe destacar que no es la primera ves que se detectan este tipo de filtraciones, sin embargo, investigaciones posteriores ubicaron las filtraciones únicamente en el Ártico y no en la Antártida como se descubrió ahora.