El primer anillo estará integrado por la Guardia Suiza, encargada de la protección personal del Papa, y la Gendarmería de la Ciudad del Vaticano, responsable de la seguridad dentro y fuera de la Santa Sede, además del control de sus fronteras.
El segundo cordón estará a cargo de las fuerzas federales argentinas. Participarán efectivos de la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Prefectura Naval, que tendrán responsabilidades en los controles y la protección de los distintos espacios vinculados con la visita.
El tercer nivel corresponderá a las fuerzas de seguridad locales. En ese esquema intervendrán la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, la Policía Bonaerense y la Policía de Córdoba. En el caso de Luján, también se prevé la participación de fuerzas comunales de seguridad.
El operativo representa un desafío de coordinación entre distintos niveles del Estado y organismos internacionales. La articulación de los tres cordones buscará garantizar la seguridad del Pontífice durante sus desplazamientos y encuentros con la comunidad.