Miles de vecinos llegaron en caravana de los barrios de la ciudad para festejar el triunfo sobre la hora en el segundo tiempo suplementario que le posibilitó a la Argentina el pase a los Octavos de Final. El martes a las 13 la Selección jugará con Egipto que ganó por penales a Australia.
Los 16 avos fueron muy difíciles, porque Cabo Verde planteó un partido de contra y amparándose en la potencia de sus laterales y delanteros para presionar cuando la Argentina salía y para sorprender cuando fue necesario. El conjunto de Lionel Scaloni siempre estuvo en ventaja, pero la gran actuación del arquero Vozhina le ahogó el grito de gol a Messi en al menos dos ocasiones claras. Un tiro libre que descolgó del ángulo volando desde un palo a otro cuando Messi lo quiso sorprender y después un mano a mano que le atajó a la Pulga que le pegó casi a quemarropa.
Lo de Lio es sumamente épico, exquisito, porque bajó una pelota profunda que le puso el Licha Martínez por encima de la última línea y la paró con la cara externa del pie izquierdo, quemándole todos los manuales a los DT de fútbol infantil que exigen a los más pequeños parar la pelota con la cara interna del botín. Messi, la frenó con la parte externa de la zurda y antes de la barrida del defensor le pegó fuerte entre el guardameta caboverdiano y el palo izquierdo.
El conjunto africano no bajó los brazos y empató lo que obligó a jugar 120 minutos en donde pasó de todo. La Argentina volvió a ponerse en ventaja con un golazo del Licha que definió fuerte al primer palo como Messi luego de un tiro de esquina. Cabo Verde llegó a la igualdad con un golazo de afuera del área, pero en el segundo tiempo suplementario la cabeza salvadora del Cuti Romero le dio el triunfo a la celeste y blanca.
Luego fue todo sufrimiento, aguantar la embestida, con el cuchillo entre los dientes. Con Leandro Paredes, rompiendo juego en el piso y trabando con el corazón. Así terminó el partido, con jugadores acalambrados pero con el corazón en la mano, jugando con el alma para convertir a Miami en una fiesta y cerrar el estadio a pura cumbia.
En Comodoro, largas filas de vehículos llegaron a Moreno y San Martín para desatar la algarabía celeste y blanca tras un partido para el infarto, en el que el Dibu Martínez otra vez sacó una pelota de gol en un tiro libre y en donde Messi volvió a convertir, para hacernos ilusionar nuevamente.








