Daniel detalló que el encuentro se dio durante una de sus habituales inmersiones nocturnas. Según explicó, estos animales suelen estar mucho más activos en busca de alimento cuando cae el sol, lo que permite verlos fuera de sus cuevas y registrar su comportamiento en total libertad.
“Muchos no pueden creer que esto exista acá. Yo comparto esa misma sorpresa”, afirmó Daniel en redes sociales.
Para el realizador, el registro del pulpo en una zona tan transitada como la costanera céntrica es una oportunidad clave para repensar la relación de la ciudad con su entorno natural. “Cuando entendamos que las maravillas están en todos lados, y no solo en santuarios o áreas protegidas, es cuando realmente tomemos conciencia en el cuidado del ambiente”.