Luján Leal de Ibarra tiene 22 años, nació en Comodoro Rivadavia y está a meses de recibirse de ingeniera aeroespacial en la Universidad de Boulder, en Denver (Colorado, Estados Unidos). Su historia, que ya comenzó a trascender en medios nacionales, tiene algo en común con muchos grandes proyectos: un sueño persistente desde la infancia.
Su padre, Javier Leal de Ibarra, contó en diálogo con Nuestras Mañanas por Radio del Mar que el deseo nació cuando Luján tenía apenas 3 o 4 años. “Siempre decía: ‘quiero ser astronauta’. Pensé que se le iba a pasar, pero no. Con 10, 12, 16 años seguía diciendo lo mismo”, recordó entre risas y orgullo.
Según relató, el Colegio Austral de Comodoro Rivadavia fue clave en la formación de la joven. “Fue abanderada y tuvo una educación de primer nivel. Todo lo que logró también se lo debe en gran parte al colegio”, remarcó.
Cuando llegó el momento de elegir carrera, Luján investigó cómo convertirse en astronauta y entendió que la Ingeniería Aeroespacial era el camino. Tras aplicar a nueve universidades estadounidenses —proceso que incluyó la presentación de 35 ensayos— fue aceptada en tres y eligió Boulder. El costo, inalcanzable para la familia, se volvió posible gracias al sponsoreo y la beca otorgada por la Fundación del Banco de Santa Fe.
“Se fue sola con 17 años a vivir a Estados Unidos. Fue una empresa compleja, pero tiene una personalidad muy particular”, confió su padre.
El próximo paso, una vez que obtenga su título de grado, será realizar un posgrado también en aeroespacial. Y, después, buscar la posibilidad de viajar al espacio. “Hoy eso cuesta 50 millones de dólares privadamente. Es una cifra imposible, pero el sueño está intacto”, afirmó.
Desde El Bolsón, donde la familia pasa fin de año mientras Luján descansa tras regresar del exterior, Javier sintetizó el sentimiento que los acompaña: “Estamos muy orgullosos. Muy babosos, como papás, por todo lo que logró y lo que viene”.
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