Imagen del show de drones realizado en Buenos Aires en honor al Día de la Independencia de EE.UU.
El presidente Javier Milei utilizó sus redes sociales para enviar un efusivo mensaje de felicitación al país norteamericano y reafirmar su sintonía ideológica con su par estadounidense, Donald Trump, a quien instó a que su nación “siga siendo un faro de libertad en el norte” mientras su administración intenta replicar ese rol en el sur del continente. Con una adaptación del histórico lema electoral de Trump (“Hacer América Grande Otra Vez”), el mandatario libertario defendió la propiedad privada y la igualdad ante Dios, contrapuso el modelo estadounidense al comunismo y sentenció que quienes no apoyen estos principios “no pueden llamarse verdaderos patriotas”.
Mientras Trump encabezaba los masivos festejos oficiales con desfiles y shows aéreos en Washington DC, la repercusión de la fecha patria extranjera se trasladó de forma directa a la Ciudad de Buenos Aires, donde las actividades de conmemoración generaron un inmediato y masivo debate político. Las principales críticas de la oposición y de diversos sectores civiles se centraron en la decisión del gobierno porteño, liderado por Jorge Macri, de autorizar el uso de espacios públicos y monumentos emblemáticos locales para celebrar una fecha ajena al calendario nacional. El foco del conflicto estuvo puesto en la iluminación especial del Obelisco con los colores de la bandera estadounidense y en la realización del festival “Freedom 250”, un evento privado que incluyó un sofisticado espectáculo de drones en las inmediaciones del Planetario de Palermo.
Para el arco opositor y múltiples usuarios en redes sociales, estos masivos homenajes en territorio porteño representaron un “gesto de sumisión diplomática” exagerado, directamente subordinado a la estrategia de política exterior que comanda la Casa Rosada. El malestar político y la polarización social se profundizaron de manera notable debido al contraste temporal de las fechas. Numerosos dirigentes cuestionaron las prioridades simbólicas de las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires y de la Nación, argumentando que se desplegó una costosa ingeniería de festejo para una potencia extranjera a escasos días de conmemorarse el Día de la Independencia de la propia República Argentina el próximo 9 de Julio.